La aurora: el espectáculo polar

El espacio es un lugar inmenso, y por mucho que suene a una frase sacada de alguna película de “La Guerra de las galaxias”, estamos constantemente bajo la influencia de elementos espaciales en movimiento, como meteoritos, satélites, rayos cósmicos, etc. Nuestra gran estrella, el Sol, tiene en su atmósfera partículas cargadas con una increíble cantidad de energía; tan grande es esa carga, que las partículas son capaces de huir del campo gravitatorio del sol y aproximarse a la Tierra a una velocidad espeluznante. A este flujo energético se le denomina viento solar. La razón por la que no sentimos el impacto de estas partículas es porque nuestro planeta tiene de serie un escudo invisible muy potente llamado campo magnético, y es capaz de desviar el viento solar y evitar la colisión.

Pero, este escudo protector tiene su talón de Aquiles en los polos, donde el campo magnético es más débil que en el resto de la esfera, y el viento solar aprovecha esas grietas para colarse a nuestra atmósfera. El fruto de esta colisión es un desenlace inesperado, porque origina uno de los fenómenos más bellos e impactantes de la naturaleza: las auroras polares.

Vídeo explicativo en inglés del origen de las auroras polares.

La aurora se puede describir como un espectáculo de luces danzantes en el cielo nocturno, con diferentes colores, movimientos e intensidad. Aparecen en ambos hemisferios de la Tierra y se llaman auroras boreales cuando aparecen en el norte y auroras astrales cuando aparecen en el sur. Cuando las partículas energéticamente cargadas del viento solar entran en contacto con la atmósfera, reaccionan con el oxígeno y el nitrógeno de la atmósfera, creando la luz. Imaginémoslo como un trueque de energía; las partículas solares ceden esa energía al oxígeno y al nitrógeno, y estos, al encontrarse con una energía extra, expulsan ese exceso en forma de luz.

Dependiendo del gas con que reaccione el viento solar, veremos unos colores u otros en el cielo: los colores verdes amarillentos aparecen al reaccionar con el oxígeno, y los azules y morados al reaccionar con el nitrógeno.

La actividad solar es muy impredecible, y por tanto es difícil prever con tiempo la aparición de las auroras; aun así, mientras disfrutáis del siguiente vídeo, me voy a buscar el próximo vuelo más barato a Noruega, por si hay suerte.

Vídeo en el que se muestra una variedad de auroras polares.

Referencias bibliográficas:

https://www.theaurorazone.com/about-the-aurora/the-science-of-the-northern-lights/the-northern-lights-colours
https://www.northernlightscentre.ca/northernlights.html

Sobre citas y referencias

Fleming, E.J., Cetinić, I., Chan, C.S., Kings, D.W., Emerson, D. (2014). Ecological succession among iron-oxidizing bacteria. The ISME Journal (8), 804-815.

El artículo muestra la estructura IMRYD de manera clara, y el número de citas en cada sección es diferente: en la introducción hay 16 citas, en el apartado de metodología hay 20, en los resultados hay 4 y en la discusión 52. El artículo tiene un total de 53 referencias bibliográficas, por lo que es evidente que los autores han utilizado las mismas referencias para justificar diferente información.

La diferencia en la cantidad de citas por cada sección resulta lógica, y más o menos, es lo que cabría esperar de los artículos científicos. El número exacto, por supuesto, dependerá del artículo y del tema, pero si tuviera que ordenar las secciones de mayor a menor cantidad de citas lo haría de esta manera: discusión>introducción>materiales y métodos>resultados.

Sin duda, la discusión será el apartado con más citas, por la necesidad de justificar los resultados o de darles sentido comparándolos con trabajos anteriores. Del mismo modo, cabe esperar que los resultados tengan el menor número de ellas, por ser el apartado dedicado a expresar objetivamente los hallazgos obtenidos en la investigación. Generalmente esperaría encontrar más citas en la introducción que en la metodología (en contraste al artículo elegido), porque es el apartado en el que se presenta el trabajo, se justifica la necesidad de este y para ello es necesario contextualizar con la situación del tema que trata (qué se sabe, qué no se sabe, las potenciales aportaciones del trabajo, etc.). La cantidad de citas en el apartado de materiales y métodos dependerá, supongo, de la complejidad de la investigación y del tratamiento de los datos, como muestreos, análisis estadísticos y varios tratamientos del DNA en el caso del artículo escogido.

La participación ciudadana y el acceso al conocimiento

La relación entre ciencia y sociedad ha sido desde el inicio prácticamente unidireccional, una transmisión de información que, como si de una cascada se tratase, la ciencia se encuentra en la cima del precipicio y la población en el pozo, por supuesto, donde el agua cae con estruendo y de manera desordenada. Hasta ahora, la complejidad de los contenidos divulgados ha dificultado el acceso a esa información por parte de la población, una vez más, fomentando esa noción “incomprensible” e “irrelevante” de la ciencia. Por esta misma razón, es necesario que la divulgación científica tenga las dosis adecuadas de periodismo y ciencia. La calidad del contenido a divulgar es importante, pero el formato de comunicación debe adecuarse tanto al tema que se pretende comunicar como al público al que se dirige.

Creo también que debería existir alguna medida para filtrar la veracidad los artículos divulgados; de esta manera se lograrían evitar las intenciones propagandísticas de algunos científicos y empresas, que se esconden tras esa máscara educativa para ocultar sus intereses económicos o de ambición por la popularidad.

 A este problema se le suma el modo de consumo de información que desgraciadamente se está fomentando desde algunas redes sociales. Todo es más rápido hoy en día; con un solo clic puedes acceder a millares de artículos científicos, pero con la misma rapidez puedes compartir información que no ha sido procesada y que no es verídica. La incapacidad de reflexión y de criterio propio de gran parte de la sociedad lleva a la misma a vivir en una falsa realidad, donde los ciudadanos defienden argumentos que ni siquiera ellos mismos entienden, y que, al fin y al cabo, es cebo para las empresas con intereses puramente económicos mencionados con anterioridad.

Aún así, creo firmemente en la participación ciudadana en ámbitos científicos y en que la misma población entienda la necesidad de una conexión de mutua alimentación entre ciencia, tecnología y sociedad. La investigación e innovación responsable (IIR) es una iniciativa realmente interesante por parte de la Comisión Europea, en la que se integran dimensiones como participación del público en la ciencia, acceso abierto, igualdad de género, educación científica, ética y gobernanza (Comisión Europea, 2015). A pesar de ver la necesidad de esta participación, creo que la realidad se encuentra aún lejos y con pocos recursos para llevarlo a cabo. Es cierto que internet y la web 2.0 constituyen herramientas excelentes para la comunicación entre las comunidades científicas y la sociedad, pero no se hasta qué punto existe una comunicación desde la población hacia los investigadores. Quizás esto se deba, en parte, a la limitada accesibilidad de resultados de investigaciones llevadas a cabo por expertos.

Lo cierto es que el tema de la participación ciudadana en estos asuntos puede fácilmente convertirse en un juego entre ciencia y sociedad de lanzarse culpas mutuamente, por eso es importante recalcar las responsabilidades que tiene cada uno. Es evidente que la sociedad necesita armarse con un conocimiento científico básico que le proporcione el criterio necesario para involucrarse en la ciencia y en la comunicación con esta, en nombre del progreso tanto de la ciencia como de la humanidad. Pero para ello es necesario que la misma comunidad científica abra sus puertas y facilite esa comunicación, fomentando una divulgación real, honesta y transparente.

Referencias bibliográficas

Comisión Europea (2015). Indicators for promoting and monitoring responsible research and innovation.
http://ec.europa.eu/research/swafs/pdf/pub_rri/rri_indicators_final_version.pdf

La ciencia y el aprendizaje informal

Según Neil de Grasse, la función más importante de la divulgación científica es estimular la reflexión acerca de la ciencia y la sociedad, y estoy totalmente de acuerdo con él. Como comenta, en las escuelas no se nos enseña a pensar y reflexionar, y eso ha contribuido a crear una sociedad con poca capacidad de criterio. La educación científica tradicional se ha centrado en transmitir conceptos y conocimientos teóricos, como si de un sermón se tratara, de manera totalmente unidireccional.

            Es imprescindible promover la alfabetización científica de la sociedad, para poder entender que la conexión entre ciencia, tecnología y sociedad es un trinomio de alimentación mutua. Es vital que cada individuo tenga su criterio propio a la hora de tomar decisiones que nos afectan como colectivo, y que están relacionadas con la ciencia. De lo contrario, estaremos cediendo decisiones sobre nuestras necesidades a corporaciones que únicamente velan por su propio interés. La ciencia la necesitamos en una infinidad de situaciones cotidianas: a la hora de votar a partidos que tengan en cuenta decisiones medioambientales, a la hora de decidir comprar un coche de gasolina o de diésel, a la hora de pedir bolsas de plástico en el supermercado, o en el momento de debatir sobre alimentos transgénicos.

            Como dice Neil al principio del vídeo, los adultos se pasan la vida enseñando a los niños a andar y hablar para que cuando crezcan, los manden callar y estar sentados. Es una metáfora aplicable a muchos otros aspectos, como la creatividad; y es que, de pequeños, somos naturalmente curiosos y creativos, y la educación formal desgraciadamente se ha encargado de podar esas ramas para encajar en la productividad del individuo.

            Por suerte, cada vez se está valorando más la importancia de la educación no formal (la que se da fuera del ámbito escolar) en la educación de los niños. Las ferias o museos de ciencia, por ejemplo, resultan muy útiles para “explotar” la curiosidad de los niños por la ciencia, para poder estimular y desarrollar actitudes críticas que los lleven a plantearse preguntas, y poder estimular esa motivación intrínseca, que, al fin y al cabo, es el mejor motor para aprender.

El artículo no-artículo

CONCURSOS: EL FORMATO FAVORITO DE LA AUDIENCIA ESPAÑOLA

Introducción

            Los concursos se están convirtiendo hoy en día en los programas con mayor audiencia en la televisión. Hace tan sólo 4 años la modalidad favorita de la población española eran los documentales, pero las estadísticas muestran un claro cambio: el 75% de los españoles admite seguir con asiduidad al menos un programa de concursos de la televisión.

            «Bailando» es uno de los concursos actuales con más audiencia, en el que 10 parejas compiten semanalmente para convertirse en las favoritas de los jueces y de la audiencia votante.

Materiales y métodos

Las 10 parejas han sido elegidas mediante castings en diferentes ciudades de España.

La duración del programa es de 9 semanas. Todos los viernes, se emite una gala en la que las parejas exhiben el baile trabajado esa semana. Los días previos a la gala, las parejas reciben clases de preparación de diferentes modalidades de baile impartidas por bailarines profesionales.

 Al finalizar las actuaciones, el jurado puntúa a cada pareja y la audiencia, mediante votos online, decide cuál es la pareja favorita y cuál la expulsada de la semana. Este proceso se repite semanalmente, hasta que, en la novena gala, las dos parejas finalistas compiten por la victoria del programa y un premio de 5.000€.

Resultados y discusión

            La pareja C ha sido la ganadora de esta edición de «Bailando». La audiencia ha mostrado un claro favoritismo hacia la pareja C por haber sido nominada como favorita durante 5 semanas consecutivas. El jurado también ha entregado la media de puntuaciones más alta, un 8,5, durante el programa a la pareja ganadora.

En cuanto a la audiencia, “Bailando” se ha coronado como programa más visto de la semana durante cuatro semanas consecutivas, y se ha visto una tendencia en aumento clara desde el inicio del programa hasta su final. Además, la final ha sido el momento del día con mayor audiencia, con 5 millones de espectadores.

Estos resultados pueden deberse a que la hora de emisión del programa es adecuado para una variedad de espectadores, aunque la tendencia en aumento evidencia lo demostrado por las estadísticas: que son los programas de concursos los que predominan entre los telespectadores españoles. 

Comparativa del formato IMRYD

Los artículos escogidos son los siguientes:

  1. Both, C., Tinbergen, J. M., Visser, M. E. (2000). Adaptive density dependence of avian clutch size. Ecology, 81(12), pp. 3391-3403.
  2. Küsel, E. T., Mellinger, D. K., Thomas, L., Marques, T. A., Moretti, D., Ward, J. (2011). Cetacean population density estimation from single fixed sensors using passive acoustics. Journal of Acoustic Society of America, 129(6), pp. 3610-3622.

El primer paper investiga la reducción en la media anual de nidadas del carbonero común en un parque holandés y la posible relación de esta tendencia con una respuesta adaptativa a factores medioambientales. El segundo, pretende realizar una estimación de la densidad de una populación bahameña de zifios de Blainville utilizando sensores que detectan los sonidos emitidos por los cetáceos.

En ambos casos se reconoce la estructura general de IMRYD, pero se observan diferencias entre los dos artículos en los apartados Métodos, Resultados y Discusión:

Artículo 1Artículo 2
Resumen
1. Introducción
2. Métodos
-Seis subapartados
3. Resultados
-Cuatro subapartados
4. Discusión
-Seis subapartados
Agradecimientos
Referencias bibliográficas
Resumen
1. Introducción
2. Zifios en AUTEC
3. Estimación de la densidad
4. Estimación de la probabilidad de detección de clicks
-Siete subapartados.
5. Estimación de la ratio de producción de clicks
6. Resultados y discusión
Agradecimientos
Referencias bibliográficas

            El segundo artículo es el que más se aleja de la estructura tipo IMRYD. No define con claridad el apartado dedicado a los materiales y métodos, aunque estén implícitos en los apartados 2-5. En estos apartados, el equipo de científicos hace una introducción a la biología de los cetáceos en cuestión y también explica modelos estadísticos ya establecidos por otros autores (y que ellos mismos han utilizado en esta investigación), por lo que esta sección podría interpretarse como una simbiosis entre “Marco teórico” y “Materiales y métodos”. Además, los apartados Resultados y Discusión aparecen juntos, no separados.

Como curiosidad y basándome en mi propia (aunque breve) experiencia con artículos científicos, la mayoría de los artículos con los que he tratado hacían una clara diferenciación entre Discusión y Conclusiones, y en el caso de estos dos artículos no ha sido así. El primero incluye un breve párrafo de conclusiones finales como subapartado de la Discusión, mientras que el segundo artículo no hace esa separación.

Las perfectas costureras

Tela de araña del tipo espiral circular en un poste.

Sin duda uno de los fenómenos más fascinantes de la naturaleza es la construcción de las telas de araña. Si alguien ha tenido la suerte de toparse con una araña tejiendo su morada y la paciencia para contemplar el proceso, sabrá de lo que hablo. Existen muchos tipos de telas, pero quizás las más conocidas son las de la imagen.

Tienen forma de espiral circular, con sus irregularidades, y una serie de radios proyectados desde el centro de la tela hasta la periferia; me recuerda a una diana del juego de dardos. ¿Pero a qué se debe este diseño particular?

La razón es tan simple como compleja: es físicamente óptima. Esto quiere decir que la colocación de los hilos de seda, tanto los que mantienen la estructura principal (los que hacen de “marco”), como las espirales y los radios centrales, es prácticamente inmejorable para la función que tiene la tela de araña. Este diseño, con su cuidadosa geometría, se encarga de disipar la energía cinética del impacto de la despistada presa, es decir, evita que la carga se limite a una sola zona de la tela y se deshaga la estructura principal. A esta meticulosa construcción se le añade el uso que hace la araña de diferentes tipos de seda, con diferentes características y funciones, colocando hilos más resistentes en determinadas zonas estratégicas.

Por supuesto, las telas de araña no son idénticas, ni siquiera las que crea una misma araña; el diseño general se mantiene, pero la araña siempre adapta la construcción de su morada a factores medioambientales como el viento, la humedad o simplemente al espacio que posee para su obra.

Resulta fascinante observar la manera en la que la naturaleza ha perfeccionado sus elementos hasta convertirlos en diseños óptimos. Tanto, que los humanos (algunos, al menos) ya nos hemos dado cuenta de que la naturaleza es la mejor maestra y hemos puesto en marcha proyectos de biomimetismo, que imitan diseños, patrones e incluso materiales presentes en la naturaleza para innovar en sistemas y tecnologías.

Referencias bibliográficas:
Soler, A. and Zaera, R. The secondary frame in spider orb webs: the detail that makes
the difference. Sci. Rep. 6, 31265; doi: 10.1038/srep31265 (2016)
Vollrath, F., Downes, M. nad Krackow, S. (1997). Design variability in web geometry of an orb-weaving spider. Physiology and behaviour 62(4), pp. 735-743.

La primera, la de bienvenida

¡Hola! Este es un blog académico sobre cultura científica. Nace con motivo de los estudios que acabo de empezar, y con suerte, evolucionará en un proyecto más personal, aunque sin abandonar la intención de que sea igual de didáctico que entretenido (para mí y para los lectores).

Aquí iré colgando semanalmente ejercicios de algunas asignaturas que estaré cursando este año. Pretendo reflejar mi motivación personal por reflexionar acerca de la sociedad y su relación con la ciencia; cuestionar realidades, compartir aprendizajes y por supuesto, invitar a los demás a hacer lo mismo.

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