He escogido esta viñeta en honor al que, con total seguridad, es el científico más caricaturizado y famoso de todos, Albert Einstein. Se trata de una pieza de la artista y dibujante estadounidense Signe Wilkinson publicada en 2007, que utiliza un juego de palabras en inglés con el término “footnotes”, que literalmente significa nota del pie (aunque haga referencia a las notas al pie de página), y justamente en la suela del zapato del científico aparece la aclaración de lo que dice en el globo. Traducido al castellano, Einstein dice que “La información no es sabiduría”, y la nota al pie de página de la que nos advierte Wilkinson en la parte superior, nos aclara que “yo (Einstein) nunca he dicho eso”.

Siempre me ha resultado curiosa la cantidad de frases que se atribuyen a personajes famosos, científicos o no, hasta el punto de reducir el trabajo de la persona a esas frases, conociéndolas más que los logros en cuestión. En muchas ocasiones las frases son tan sacadas de contexto por los medios de comunicación que incitan a entender lo absolutamente contrario a su intención principal; desde luego, da que pensar sobre la verdad que realmente hay en esas frases. Uno de los ejemplos más conocidos de este movimiento está relacionado con el protagonista de la viñeta. “Dios no juega a los dados” es una de las muchas frases controvertidas de Einstein, que fue apropiada por muchos colectivos religiosos con intención de justificar la existencia de un Dios y tergiversar la frase, totalmente fuera de contexto, para complacer sus convicciones teístas.
Para poder entender a qué se refería el físico con la frase mencionada conviene explorar su concepción de Dios y de religión. Einstein no contemplaba la idea de un Dios personal, aquel creado a imagen y semejanza del ser humano, y admiraba la concepción panteísta que tenía el filósofo Spinoza. El biólogo Richard Dawkins explica en “El espejismo de Dios” que los panteístas utilizan la palabra Dios como una especie de sinónimo del Universo y de las leyes que rigen el modo, no sobrenatural, en el que funcionan este y la naturaleza. De esta manera, Einstein defendía lo que él mismo acuñó como “sentimiento religioso cósmico”. En contra de la conexión habitual que se hace de lo sobrenatural y lo religioso, el físico alemán describía la religión como un sentimiento de asombro y admiración profundo hacia el modo de funcionar del universo; sentía que los humanos no podríamos aspirar a un conocimiento total del funcionamiento de la naturaleza, porque siempre habría algo que no conseguiríamos entender, y era precisamente el respeto y admiración por ese misterio lo que él consideraba religión. En estos términos, él se consideraba religioso.
Es innegable que el protagonista de la viñeta es una de las figuras más conocidas y apreciadas de nuestra época. Entre sus contribuciones más importantes se encuentran la teoría de la relatividad general, que cambió por completo la manera que se tenía de entender el universo, al explicar que la atracción gravitatoria entre cuerpos celestes se debía a la curvatura del espacio-tiempo, y también sus contribuciones a la física cuántica; contrario a lo que muchas personas piensan, Einstein ganó el premio Nobel a la Física en 1922 por sus investigaciones en la segunda área, ya que sus trabajos ayudaron a construir lo que hoy en día conocemos como “dualidad onda-partícula”, la noción de que la radiación puede presentar simultáneamente propiedades estructurales supuestamente excluyentes, que son la ondulatoria y la cuántica. No cabe duda de que, si su legado es comparable a la relevancia de sus aportaciones, el nombre de Albert Einstein jamás desaparecerá de los libros.
Fuentes:
Atención, pregunta: ¿Dijo Einstein alguna vez que «Dios no juega a los dados»?
Dawkins, R. (2006). El espejismo de Dios, ESPASA.
Rioja, A. Filosofía, politica y religión en Albert Einstein.







