¿EL método científico?

Uno de los recuerdos más vivos que tengo sobre la introducción a la ciencia en el instituto es la explicación del método científico. Recuerdo que los profesores nos hablaban de un método, de el método más bien, aparentemente útil para todas las disciplinas, en los que la observación, la formulación de hipótesis y la contrastación de estas era la clave para obtener teorías, y así, progresar en la ciencia.  

La singularidad y autoridad del método científico es un recurso empleado en muchos contextos, tanto dentro de la comunidad científica como fuera de ella, y lo cierto es que, aunque muchas de nosotras hemos sido educadas bajo esa noción lumper o agrupadora del método científico, hoy en día no sabría decir con certeza si estoy de acuerdo con ello o si estoy más cerca de los splitters o desglosadores (los que defienden que los métodos utilizados en cada disciplina científica han cambiado con el tiempo y son exclusivos de esas disciplinas).  

Esta incertidumbre se debe, en gran parte, a que (desgraciadamente) desconozco cómo es el proceso de investigación y la práctica de muchas de las disciplinas científicas. De todas formas, viendo la diversidad de disciplinas científicas que se han desarrollado, además, hoy en día más específicas que nunca, me aventuraría a pensar que existe un método particular para cada una de las disciplinas; seguro que hay técnicas compartidas y tipos de razonamiento útiles para más de una de las disciplinas, pero la práctica de la ciencia y los objetivos son muy diferentes. Además, los métodos han sufrido transformaciones a lo largo de la historia, se han adaptado a una variedad de contextos, y por eso me inclino más a pensar que cada disciplina cuenta con su propio método científico. 

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